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Reflexiones sobre mi experiencia en Nicaragua Diseña 2025. Aetheria y yo: El Legado espiritual

Por: Angelica Pallais

Participar en Nicaragua Diseña 2025 representó para mí mucho más que una vitrina creativa; fue un espacio de aprendizaje integral y una profunda reafirmación de propósito. Presentar mi colección Aetheria no fue solo exhibir un conjunto de prendas, sino materializar una filosofía: la conexión entre lo terrenal y lo celestial, recordando que la moda puede ser, ante todo, un lenguaje del alma. Ese primer paso en la pasarela simbolizó el inicio de un viaje de autodescubrimiento.

Este camino estuvo marcado por etapas de intenso esfuerzo, disciplina y colaboración. Cada sábado en la Escuela Creativa me enfrentó a nuevas perspectivas y me enseñó la humildad de reconocer que el diseño nace del diálogo constante entre la técnica y la sensibilidad humana. Desde mi función como diseñadora pude valorar el invaluable trabajo en equipo, la guía de los mentores y el compromiso silencioso de cada área que hizo posible el evento. Fue en este ecosistema donde Aetheria cobró vida, enseñándome que diseñar es, en esencia, construir una narrativa visual que conecte con la esencia de quien la viste.

Como toda experiencia formativa, ND 2025 también me dejó reflexiones valiosas para el futuro. Considero que un área de oprtunidad para enriquecer aún más la experiencia reside en impulsar espacios de acompañamiento técnico y diálogo creativo que fomenten una cohesión aún mayor entre diseñadores, equipo docente y organización. Fortalecer estos canales es clave para que la creatividad se consolide como una verdadera fuerza transformadora para nuestra industria nacional.

La pasarela final fue el cierre simbólico de este capítulo, un momento donde la gratitud y la fe se entrelazaron. Mi meta, ahora reforzada, es seguir desarrollándome como una diseñadora con propósito, contribuyendo a que la moda en Nicaragua se defina por su identidad, su respeto y su autenticidad. Aspiro a que mi legado no sea solo estético, sino una inspiración para otras mujeres, una invitación a creer en su talento y a vivir su creatividad guiadas por la fe, la disciplina y el amor por lo que hacen. ND 2025 fue el escenario donde esta convicción se vistió de realidad.